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Cinco aliados para combatir desastres

¿Les ha pasado alguna vez que están en algún lugar, pasándolo increíble, full maquilladas y crees que te ves maravillosa, y cuando vas de casualidad al baño te das cuenta de que la mitad del rímel está en tus pestñas de abajo, el polvo que ha contenido el brillo de tu cara ha desaparecido y literalmente estás “brillando”?

Para esos momentos de caos, te dejo cinco pequeñas herramientas que son salvadoras, ya que no ocupan mucho espacio en tu cosmetiquero y te aseguro los van a necesitar 🙂

Gel antibacterial: ¿Por qué, se preguntarán? Bueno, porque el gel antibacterial, además de ayudarte a desinfectar tus manos antes de aplicar maquillaje, es una estupenda forma de lavar tus brochas y tus elementos de belleza on the go, ya que contiene alcohol y no necesita agua, por lo que si ves tu brocha de base demasiado cargada y sucia, cosa de tomar un poco, echarlo en el pincel y luego “pintar” una toalla absorbente hasta que salga toda la base. También puedes pasarlo sobre tu encrespador de pestañas para sacar los residuos de rímel y lápiz de ojos.

Cepillo de cejas: Aún no hemos tocado el tema de las cejas, ya lo haremos en algún momento, pero este cepillito es más o menos fundamental tenerlo. No todas fuimos beneficiadas con tener unas cejas ordenadas, entonces con este pequeño cepillito puedes peinarla para que los pelos no se arranquen en diferentes direcciones.

Hisopos:  Los hisopos tienen que estar sin duda dentro de las herramientas importantes de tu cosmetiquero. Además que son muy pequeñitos y portátiles, son perfectos para corregir pequeños detalles como cuando el rímel se ha pasado debajo de las pestañas inferiores y no quieres arruinar el resto del maquillaje. También es bueno para aplicar el corrector o el contorno de ojos si no quieres aplicarlo con los dedos.
Papel de arroz:  Si son asiduas a blogs de belleza, siempre mencionan estos papelitos como “bloting paper”. Bueno, básicamente son unos papelitos muy delgados que lo que hacen es absorber el exceso de aceite en tu rostro, como en la zona T, o en el verano, para sacar el sudor de tu cara sin correr el maquillaje. Para el verano son divinos 🙂 y en algunas tiendas vienen en esta presentación que es perfecta para llevar en la cartera.

Recipiente para guardar los lentes de contacto: Seguro que ahora están mirándome con cara de “y a esta loca qué le pasa”, pero, gracias a las divinas de The Beauty Department, acá está la explicación.

Bonus track: Mentas, chicle mentolado o goma de mascar estilo Orbit 🙂 y un alfiler de gancho no deberían faltar 🙂

¿Cuáles son sus aliados para combatir estos pequeños desastres?


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Cosmetiqueros: Qué tener en cada lugar

Este fin de semana tuve un momento de relajo en casa, de esos pocos que tengo =P. Lamentablemente no alcancé a hacer nada de las cosas lindas que Jose subió como SPA en casa (yo ya estoy preparando uno sobre pies!), pero sí me sirvió para hojear un libro de maquillaje que compré hace un tiempo, y reparé en esta linda sección que se llamaba “¿Qué hay en tu cosmetiquero?” y en ella, un pequeño apartado que se llama “Qué empacar”.
Ambas cosas me hicieron pensar en mi propio set, y las cosas que ando trayendo de acá para allá, lo que inevitablemente me llevó a darme cuenta que ando siempre con un cosmetiquero muy pesado que anda dando vueltas en mi cartera y que más que funcional es un peso para mi hombro, que ya está un poco lesionado de tantas cosas que llevo en los bolsos jeje (a quién no le ha pasado esto?? =P)
bueno, por eso mismo, y para resguardar la salud de nuestros hombros, algunos pequeños consejos sobre qué tener en cada parte, todo esto pensando que ya te maquillaste en casa y no necesitas andar con todos tus productos a cuestas todo el día.
En la cartera:
– Un polvo compacto con espejo, para repasar de vez en cuando algunos puntos que ya estén brillando 🙂
– una barrita humectante para labios como Chapstick o Nivea, para humectar los labios, y siempre andar trayendo un brillo con color o un gloss, que también ayuda al brillo y la humectación. Aplica un poco después de tus coffee breaks y comidas.
– Hisopos, cotonitos o q- tips son necesarios para corregir cualquier pequeño problema, como delineador corrido o rímel, o papeles de arroz (que son buenísimos para absorber la transpiración).

En la oficina:
Ok, ya salimos de la casa, tomamos el transporte público o el auto, y llegamos a nuestra oficina (para las que trabajan). Es aquí donde pasamos la mayor parte del día y lo más probable es que después de ocho horas allá dentro no nos veamos tan bien maquilladas como cuando salimos de casa. Para esos momentos -y porque nunca sabes qué reunión te puede llegar a asaltar o una junta inesperada con tu novio, familia o amigas-, algunos básicos (acá Jose te cuenta cómo eligió los productos para la oficina).
– papeles de arroz
– una base y un pequeño pincel de corrector
– rubor y su respectiva brocha.
– delineador oscuro y algunas bolitas de algodón.
– un par de tus sombras favoritas y a todo terreno, y un pincel para aplicarlas
– una sombra blanca o iluminador
– un polvo compacto (puede ser el mismo que llevas en tu cartera)
– tonos para día o noche de labial o gloss
Esto, para qué: para sacar el brillo de tu rostro con papel de arroz, con el pincel y la base corregir las partes que ya la hayan absorbido para no reaplicarte nuevamente una capa, con el rubor darle algo de color al rostro; con el delineador oscuro se pasa cerca de las pestañas -así evitas aplicar nuevamente rímel-, una pasada de sombra, y con la sombra blanca, algo de ella en tus pómulos, debajo de tus cejas y en el sector del lagrimal del ojo, luego una pasada de labial o gloss, y para finalizar un toque de perfume y ya estás lista! (esta es la versión ultra express del cómo estar lista en cinco minutos)
¿Qué tienes en tu cosmetiquero de la oficina?


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¿Cuándo vence el maquillaje? Una pequeña tabla

El otro día, cuando llevaba a cabo el orden/organización de mi cosmetiquero, me di cuenta de un dato pequeño pero importante: no tenía idea de cuándo había comprado varias de estas cosas, pero lo peor, no sabía si ya estaban vencidas o no. Para mí de verdad es un drama deshacerme de las cosas que me compro porque me costaron su precio y me gusta usarlas, pero en este caso es mejor poner atención.
Según una de mis maquilladoras favoritas, Carmindy (algunas seguro la conocen por el programa No Te Lo Pongas!!!), el maquillaje viejo y las herramientas sucias pueden criar bacterias, lo que lleva a que te aparezcan esos desagradables granitos y espinillas o peor, algún tipo de infección en tu rostro, y por eso es bueno desecharlos después de un tiempo. Me pasó -como ya conté en un post anterior- que yo era feliz aplicándome base con una esponja que tenía varios meses de uso, y no fue hasta que la boté que me di cuenta de que por culpa de los microbios que había generado la humedad me estaban saliendo pequeños granitos en los pómulos, en la frente y en el mentón, que después de deshacerme de ella nunca más tuve 🙂
Pero, ¿cuál es el momento correcto para desechar un producto? Acá Carmindy nos da algunos de los tiempos que para ella son esenciales:
Base: Un año
Corrector: Un año
Polvos faciales: Un año
Rubor en polvo o polvo bronceante: Un año
Rubor o bronceador en crema: Un año
Máscara de pestañas o rímel: Seis meses
Sombra de ojos: Un año
Delineador en lápiz: Dos años, siempre y cuando le saques punta regularmente
Delineador líquido: Seis meses
Labial: Dos años
Cepillos: Lavarlos todas las semanas
Esponjas: Lavarlas todas las semanas, reemplazar todos los meses
Más allá de estas pequeñas reglas de tiempo, prestar atención a tus maquillajes siempre es importante, en el sentido de que si sientes que alguna de tus cosas ha tomado mal olor o tiene un color o textura que a tí te parece sospechoso, deshazte de ese producto, ya que así evitarás exponer tu piel a algún problema mayor.
Lo bueno de ir renovando nuestros productos cada cierto tiempo es que puedes ir probando con nuevas texturas y colores!!! Quien sabe, tal vez si te cambias a la base esa que siempre quisiste probar pero seguías usando la otra que ya estaba vencida, sea tu nuevo favorito!!! 🙂
¿Revisaron sus cosmetiqueros ya? 🙂


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El momento de la verdad: Ordenando (y desechando) nuestros productos

Si te gusta el maquillaje, ¡¡¡que levante la mano la que tiene en su cosmetiquero o cajón de maquillaje varios productos sin usar!!! Sí, todas somos culpables de esto jajajaja. Un cosmetiquero abarrotado tal vez no diga demasiado respecto de nuestras finanzas, porque muchos de esos productos salieron baratos o venían en promoción.
Pese a ello, cada cierto tiempo es bueno limpiar nuestros cajones y cosmetiqueros para dejar las cosas que realmente usamos. Como con varias cosas en la vida, comprar maquillaje a veces no tiene tanto que ver con el precio sino con el valor, que combina el precio con la cantidad de veces que usamos ese producto. Por ejemplo, comprar una sombra que sólo usaste una vez para combinar con ese vestido imposible tiene menos valor que el polvo compacto que te salió 10 veces más, pero que te ha durado seis meses… ¿me explico?
Es cierto, a veces gastamos mucho en productos de belleza cuando estamos sufriendo algunos apuros económicos y no es prioridad; la clave, entonces, es tomar decisiones inteligentes basadas en cuatro puntos: lo que te gusta, lo que necesitas, lo que usarás, y qué se ve bien en tí.
El sitio LearnVest.com preparó un pequeño sistema para limpiar los cosmetiqueros de los productos que no usas, y lo primero que necesitas es papel y lápiz.

Paso 1: Limpiar tu compartimiento de belleza

Esto implica sacar todo, todo, pero todo lo que tienes de tus cajones, bolsas de cosméticos y relacionados, y dividirlo en cinco pilas:
Items para ocasiones especiales: Acá van cosas que te compraste para verte increíble en cierta ocasión pero que no usarías para la oficina.
Items que usas todos los días: Estos son tus caballitos de batalla, sobre los que construyes tu rutina todos los días y que son tus básicos.
Cosas que nunca usas o cosas vencidas: ¿Por qué están ahí? No lo sabemos 🙂
Cosas que tal vez usarías sí: Por ejemplo, un esmalte que habías olvidado o un algo que querías usar pero se te había olvidado su existencia.
Duplicados: Cosas que te gustan que compraste doble o esa paleta de tonos morados de la cual ya tienes otra.


Paso 2: Examinar las pilas de items

Items para ocasiones especiales: Anota en la hojita cómo te hace sentir cada producto, y al revisarla seguro verás un patrón, por ejemplo “me gustan las cosas que me hacen sentir glamorosa”.
Items que usas todos los días: Esta pila te enseñará qué estilos, colores y cosas te gustan más y son más versátiles para usar en toda ocasión. Respecto a esta pila, escribe “los productos que más funcionan en mí son…” y completa.
Cosas que nunca usas o están vencidas: Acá es importante analizar. ¿Ves un patrón de compra en ello? Por ejemplo los esmaltes en oferta o ese labial que la vendedora te convenció que te quedaba estupendo y al final no te gustó? Acá la frase es “cosas que no debo comprar más” y anota los patrones que veas, por ejemplo labiales que no me convencen o colores muy brillantes, etc.
Cosas que tal vez usarías si: Acá hay que ser honesto y revisar si realmente usarás estos productos. Trata de que un tercio de estas se vaya a la lista de cosas que no usas.
Duplicados: Para algunas categorías, como sombras o esmaltes del mismo color, seguro podrás usar uno solo antes que el otro se venza, así que escoge el de mejor calidad y el resto a la lista de “cosas que nunca uso”. Deja, claro, repuestos de crema que compraste o cosas que sabes que usarás.

Paso 3:Resetea tu espacio

Ahora que sabes qué te gusta y qué no, devuelve todo a los cajones y cosmetiquero en un sistema que funcione. Algunas sugerencias de Learnvest son:
Los productos de ocasiones especiales ponlos todos juntos, para acceder a ellos en esas ocasiones especiales y que no estén dando vuelta por tus cajones.
Los productos de todos los días déjalos juntos y a mano en un lugar accesible.
Regala esos productos que nunca usas a amigos o familiares que quieran recibirlos (si están nuevos puedes armar pequeños sets) y bota a la basura los productos vencidos.
– Las cosas de la lista “alguna vez los usaré” ponlos aparte. Haz la promesa de que si no los usas dentro del mes siguiente, los botarás o regalarás.
Los duplicados guárdalos todos juntos, así, antes de comprar de nuevo ese delineador hermoso revisa ese cajón y fíjate si ya tienes otro antes de salir a comprar uno porque crees que te falta.

Paso 4: Ahorra dinero en tus favoritos
Ahora que ya sabes qué te gusta, qué no, qué queda mejor en tí y las cosas que realmente usas, seguro necesitarás reemplazarlas eventualmente, por lo que suscribirse al twitter o Facebook de la marca o a sus alertas de correo te permitirá saber cuándo hay alguna promoción, y puedes ahorrar algo de dinero y abastecerte de tu producto favorito.

Ahora ya tienes un cosmetiquero organizado y funcional, y con más espacio para futuras compras!!! 🙂